Capítulo 8:pirotecnia
De jóvenes teníamos una fascinación insaciable por los mecheros y los petardos, creo que era el único juguete que estaba todo el año en las tiendas, sin restricción alguna.
Lo de tirarlos al aire perdía la gracia a los 3 nano segundos de haber tirado el primero, por lo que se empezaban a buscar técnicas más destructivas: en latas, en papeleras, en buzones, en portales y la joya de la corona "en mierdas".
La técnica de poner petardo en mierda no era fácil, necesitabas la coordinación de una gimnasta rusa, la templanza de un Tedax y la velocidad de una gacela salvando su vida.
Lo malo de esta técnica es que los petardos solían ser de mala calidad (y eso que antes no existían los supercienes) y muchos de ellos no explotaban o tardaban demasiado, en mi barrio a esos petardos se les llamaba maricones (no estábamos sensibilizados con el tema homosexual todavía), por eso si te salia un petardo malo en la técnica de la mierda, sabías que esa tarde habría ruleta rusa.
No se me quita de la cabeza ese Carapijo (el vecino del 6º) con la cara llena de mierda intentando encender de nuevo un petardo fallido.
Los niñacos de jarray empezaron así pero se les fue de las manos el tamaño de los petardos.
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domingo, 14 de noviembre de 2010
sábado, 9 de mayo de 2009
aquellos maravillosos Daños,
Capítulo 7: los billares
Antiguamente los jóvenes no se reunian en los parques a beber litronas, ni teníamos cocheras para la peña. En cada barrio había unos billares o salas de juegos recreativos donde la juventud pasaba las horas muertas con 5 duros, en estos sitios solían estar los más malos del barrio, así como los más frikis (que ahora son empresarios de vodafone en tu pueblo).
Entre la fauna de billar nos encontrabamos al dueño, el que te cambiaba las monedas de 100 pts, solía ser un pureta amargado, un tanto infantil y la mayoría de la veces con algo de falta. Este tío se dedicaba a cambiarte, a abrir la máquina cuando se tragaba la moneda y a hablar de tias y de pelis porno.
Entre los visitantes nos encontramos al soba, con su frases típicas: "dejame un laser, ¿te paso el monstruo?, ¿A cual te llegas?, ¿Te digo donde hay vida escondida?. El soba solía ir a los billares sin un duro en el bolsillo, es el mismo que ahora ves solo en la barra del bar con un gin tonic toda la noche.
Otro personaje era el listo, este casi siempre se encontraba sentado en el juego de los coches o las motos, estaba al acecho, cual aguila peregrina, por si te dejabas alguna vida en una máquina, solía ser el mejor colega del encargado. Su función principal era vender partidas que estaban a medias, molestar si durabas mucho en una partida y acoplarse a las máquinas de 3 volantes para ridiculizarte, este tío actualemnte es el yonki que vigila en los coches de choque y los aparaca cuando acaba el tiempo.
Por último estaba el niño rico del barrio que veías con un bolson de chcucherias y jugando a todas las máquinas que había, eso sí, duraba unos 2 minutos por partida, pero era feliz, solo aparecía por los billares los fines de semana por la mañana y a sus depredadores (soba, listo y encargado) se les hacía la boca agua cuando lo veían aparecer.
Por cierto se llamaban billares, pero solo recuerdo un garito de esos en todo Linares donde si hubiera un billar...
Antiguamente los jóvenes no se reunian en los parques a beber litronas, ni teníamos cocheras para la peña. En cada barrio había unos billares o salas de juegos recreativos donde la juventud pasaba las horas muertas con 5 duros, en estos sitios solían estar los más malos del barrio, así como los más frikis (que ahora son empresarios de vodafone en tu pueblo).
Entre la fauna de billar nos encontrabamos al dueño, el que te cambiaba las monedas de 100 pts, solía ser un pureta amargado, un tanto infantil y la mayoría de la veces con algo de falta. Este tío se dedicaba a cambiarte, a abrir la máquina cuando se tragaba la moneda y a hablar de tias y de pelis porno.
Entre los visitantes nos encontramos al soba, con su frases típicas: "dejame un laser, ¿te paso el monstruo?, ¿A cual te llegas?, ¿Te digo donde hay vida escondida?. El soba solía ir a los billares sin un duro en el bolsillo, es el mismo que ahora ves solo en la barra del bar con un gin tonic toda la noche.
Otro personaje era el listo, este casi siempre se encontraba sentado en el juego de los coches o las motos, estaba al acecho, cual aguila peregrina, por si te dejabas alguna vida en una máquina, solía ser el mejor colega del encargado. Su función principal era vender partidas que estaban a medias, molestar si durabas mucho en una partida y acoplarse a las máquinas de 3 volantes para ridiculizarte, este tío actualemnte es el yonki que vigila en los coches de choque y los aparaca cuando acaba el tiempo.
Por último estaba el niño rico del barrio que veías con un bolson de chcucherias y jugando a todas las máquinas que había, eso sí, duraba unos 2 minutos por partida, pero era feliz, solo aparecía por los billares los fines de semana por la mañana y a sus depredadores (soba, listo y encargado) se les hacía la boca agua cuando lo veían aparecer.
Por cierto se llamaban billares, pero solo recuerdo un garito de esos en todo Linares donde si hubiera un billar...
viernes, 24 de abril de 2009
aquellos maravillosos Daños
Capitulo 6: la carpeta
Érase una vez un joven pegado a una carpeta, como antes no teníamos facebook, tuenti ni mierdas de esas, tu carpeta era el avatar o página de inicio de tu personalidad.
En ella predominaban clubes de fútbol, buenorras de la época, buenorros de la época y miles de iconos e imágenes ochenteras.
Así los collages que montabas tenían un escudo de tu equipo, junto a 3 fotos de sabrina, un símbolo de la paz, dos recortes de periódico con noticias de tu pueblo y un par de chuletas, todo convenientemente forrado de plástico.
La carpeta además de para pasear los apuntes por la ciudad, te servía de asiento en bordillos para comer pizquillas y degustar cerveza.
La carpeta era el DNI de los guays, cuanto diseñador gráfico frustrado...
Pero lo realmente bueno te lo encontrabas dentro: "los refranes standar"
Según la normativa de la EGB cada ciudadano escolarizado debía conocer, al menos, 3 refranes, así como su escritura, y para ser un individuo socialmente aceptado debían estar escritos en al menos 5 carpetas del sexo opuesto.
En el top five nos encontramos perlas como estas:
5) En la puerta del colegio hay un charco y no ha llovido son las lágrimas de X por que Y no ha venido (sustituir X e Y por compañeros de clase)
4) Al mejor tío/a que he conocido nunca, no cambies, siempre juntos.
3) Millones de moscas no pueden estar equivocadas, comamos mierda
2) Si alguien te quiere más que yo que firme debajo (escrito al filo de la página)
1) De mi pa ti pa que zepas que zapo escribí
Érase una vez un joven pegado a una carpeta, como antes no teníamos facebook, tuenti ni mierdas de esas, tu carpeta era el avatar o página de inicio de tu personalidad.
En ella predominaban clubes de fútbol, buenorras de la época, buenorros de la época y miles de iconos e imágenes ochenteras.
Así los collages que montabas tenían un escudo de tu equipo, junto a 3 fotos de sabrina, un símbolo de la paz, dos recortes de periódico con noticias de tu pueblo y un par de chuletas, todo convenientemente forrado de plástico.
La carpeta además de para pasear los apuntes por la ciudad, te servía de asiento en bordillos para comer pizquillas y degustar cerveza.
La carpeta era el DNI de los guays, cuanto diseñador gráfico frustrado...
Pero lo realmente bueno te lo encontrabas dentro: "los refranes standar"
Según la normativa de la EGB cada ciudadano escolarizado debía conocer, al menos, 3 refranes, así como su escritura, y para ser un individuo socialmente aceptado debían estar escritos en al menos 5 carpetas del sexo opuesto.
En el top five nos encontramos perlas como estas:
5) En la puerta del colegio hay un charco y no ha llovido son las lágrimas de X por que Y no ha venido (sustituir X e Y por compañeros de clase)
4) Al mejor tío/a que he conocido nunca, no cambies, siempre juntos.
3) Millones de moscas no pueden estar equivocadas, comamos mierda
2) Si alguien te quiere más que yo que firme debajo (escrito al filo de la página)
1) De mi pa ti pa que zepas que zapo escribí
jueves, 2 de abril de 2009
Aquellos maravillosos Daños
Capítulo 5: La escalada
En mis tiempos mozos los jóvenes sentían una extraña atracción a la escalada, daba igual un árbol, que un balcón que un tejado, la cosa era subir (era lo más cerca de un ascenso que íbamos a estar en la vida).
A los tejados se subía a por pelotas embarcadas, a los árboles a por pelotas embarcadas y a los balcones a por pelotas embarcadas.
La escalada no empezaba con calentamientos ni magnesio en las manos, ni pies de gato, la escalada runera empezaba buscando a que uno te hiciera las espuelas (coger las manos entrelazadas para hacer de peldaño al escalador), las espuelas además de dolorosas eran sucias, una suela que lleva todo el día jugando en un descampado lo más limpio que ha podido pisar es una mierda. Las espuelas derivaban en apoyo de mano en cabeza, pisada de hombro y patadilla en la cara para tomar impulso.
Una vez arriba eras el rey del mundo, o por lo menos el príncipe de los balones pinchados y descoloridos.
Bajar era más fácil solo bastaba con tirarse y hacerse un esguince, o dos (eh? flo)
Los yamakasi no los han inventado los franceses, los yamakasi eran los niños que no tenían clase por la tarde.
En mis tiempos mozos los jóvenes sentían una extraña atracción a la escalada, daba igual un árbol, que un balcón que un tejado, la cosa era subir (era lo más cerca de un ascenso que íbamos a estar en la vida).
A los tejados se subía a por pelotas embarcadas, a los árboles a por pelotas embarcadas y a los balcones a por pelotas embarcadas.
La escalada no empezaba con calentamientos ni magnesio en las manos, ni pies de gato, la escalada runera empezaba buscando a que uno te hiciera las espuelas (coger las manos entrelazadas para hacer de peldaño al escalador), las espuelas además de dolorosas eran sucias, una suela que lleva todo el día jugando en un descampado lo más limpio que ha podido pisar es una mierda. Las espuelas derivaban en apoyo de mano en cabeza, pisada de hombro y patadilla en la cara para tomar impulso.
Una vez arriba eras el rey del mundo, o por lo menos el príncipe de los balones pinchados y descoloridos.
Bajar era más fácil solo bastaba con tirarse y hacerse un esguince, o dos (eh? flo)
Los yamakasi no los han inventado los franceses, los yamakasi eran los niños que no tenían clase por la tarde.
martes, 10 de febrero de 2009
Aquellos maravillosos Daños
Capítulo 4: Armas Blancas
Bien es sabido por todos, que antes se jugaba más con la imaginación que con los fondos en 3D del imperium, esa imaginación junto a la maldad intrínseca que llevaba cada joven de serie, hizo al niño de los 80 un experto en armamentística.
Aquí encontramos el tapaculos: parte de arriba de botella de leche de las redondas más globo de duro (3 cts de euro) y a tirar garbanzos, que las piedras picaban el globo. Su objetivo principal eran los nidos de golondrina.
Cerbatana: Los canutos de los bolis despojados de barra de tinta, que lanzaban arroz o en su defecto bolitas de papel húmedo, estas últimas fueron la base de la que partió Barceló para hacer la mierda de la cúpula de las naciones unidas. El objetivo de la cerbatana era el compañero lila o el techo del aula.
Matalagartijas: Tabla de madera + pinza de la ropa pillada con clavo y goma hacían una especie de escopeta plana para cazar lagartijas y salamarquesas. Esta era el arma más pesada, difícil de hacer y de llevar que he conocido, pero también muy efectiva si la calibrabas bien.
Carpeta asesina: capuchón de boli, enganchado en goma de carpeta y a disparar a una diana pintada en la pizarra.
Dardos: palillos, hilo, alfiler de cabeza gorda y papel para las plumas. Se juntaban los 4 palillos, en medio el alfiler y con hilo a rodear la composición hasta que detrás ponía los papeles en forma de ala, difícil de montar pero hacía unos agujeros en la carne dignos del mejor acupunturista del mundo.
Mechero: encontrar o robar un mechero en esos años era como encontrase ahora una cartera con miles de dolares. Quemar rastrojos, petardos, encender lumbres, jugar con agua oxigenada, ¿quien no tiene un trozo de piel sin pelo de cuando era chico?
Contadnos vuestras versiones, adaptaciones u otras armas, que quedemos de saber...
Bien es sabido por todos, que antes se jugaba más con la imaginación que con los fondos en 3D del imperium, esa imaginación junto a la maldad intrínseca que llevaba cada joven de serie, hizo al niño de los 80 un experto en armamentística.
Aquí encontramos el tapaculos: parte de arriba de botella de leche de las redondas más globo de duro (3 cts de euro) y a tirar garbanzos, que las piedras picaban el globo. Su objetivo principal eran los nidos de golondrina.
Cerbatana: Los canutos de los bolis despojados de barra de tinta, que lanzaban arroz o en su defecto bolitas de papel húmedo, estas últimas fueron la base de la que partió Barceló para hacer la mierda de la cúpula de las naciones unidas. El objetivo de la cerbatana era el compañero lila o el techo del aula.
Matalagartijas: Tabla de madera + pinza de la ropa pillada con clavo y goma hacían una especie de escopeta plana para cazar lagartijas y salamarquesas. Esta era el arma más pesada, difícil de hacer y de llevar que he conocido, pero también muy efectiva si la calibrabas bien.
Carpeta asesina: capuchón de boli, enganchado en goma de carpeta y a disparar a una diana pintada en la pizarra.
Dardos: palillos, hilo, alfiler de cabeza gorda y papel para las plumas. Se juntaban los 4 palillos, en medio el alfiler y con hilo a rodear la composición hasta que detrás ponía los papeles en forma de ala, difícil de montar pero hacía unos agujeros en la carne dignos del mejor acupunturista del mundo.
Mechero: encontrar o robar un mechero en esos años era como encontrase ahora una cartera con miles de dolares. Quemar rastrojos, petardos, encender lumbres, jugar con agua oxigenada, ¿quien no tiene un trozo de piel sin pelo de cuando era chico?
Contadnos vuestras versiones, adaptaciones u otras armas, que quedemos de saber...
miércoles, 4 de febrero de 2009
Aquellos maravillosos Daños
Capítulo 3: deportes de riesgo.
O antiguamente los niños éramos de goma o ahora son de cristalito de swarovski.
En mi barrio de siempre se ha jugado rozando el dolor extremo e incluso la muerte.
Cuando te ibas de un juego te daban la despe: collejas, patadas, coscorrones y demás. Las guerras de pedradas eran muy normales; en el churro, media manda, mangotero se han producido más luxaciones que en un partido del 7 naciones de rugby, en la época ninja que muchos pasamos nos partimos las narices con el palo de la escoba y la cadenita del wc haciendo de lunchacos, yo hasta me hice una estrella ninja con una pieza de la turmi.
Hemos saltado con la bici bordillos que nos hemos comido al caer, hemos apurado al lado de los petardos hasta que el oído te pitaba un mes.
Nos han sacado un diente que se movía con un hilo o a tirones, nos han hecho los perricos: huevos golpeados contra una farola.
Los días de lluvia simplemente jugabas en el portal ha darte manotazos o al berrio: pelotazo contra el tumulto.
Y ahora en cada llave del persing cach te sale un anuncio diciendo que no hagas eso en casa que solo es para profesionales, sino puedo hacerlo ¿para que lo veo?
O antiguamente los niños éramos de goma o ahora son de cristalito de swarovski.
En mi barrio de siempre se ha jugado rozando el dolor extremo e incluso la muerte.
Cuando te ibas de un juego te daban la despe: collejas, patadas, coscorrones y demás. Las guerras de pedradas eran muy normales; en el churro, media manda, mangotero se han producido más luxaciones que en un partido del 7 naciones de rugby, en la época ninja que muchos pasamos nos partimos las narices con el palo de la escoba y la cadenita del wc haciendo de lunchacos, yo hasta me hice una estrella ninja con una pieza de la turmi.
Hemos saltado con la bici bordillos que nos hemos comido al caer, hemos apurado al lado de los petardos hasta que el oído te pitaba un mes.
Nos han sacado un diente que se movía con un hilo o a tirones, nos han hecho los perricos: huevos golpeados contra una farola.
Los días de lluvia simplemente jugabas en el portal ha darte manotazos o al berrio: pelotazo contra el tumulto.
Y ahora en cada llave del persing cach te sale un anuncio diciendo que no hagas eso en casa que solo es para profesionales, sino puedo hacerlo ¿para que lo veo?
lunes, 26 de enero de 2009
AQUELLOS MARAVILLOSOS dAÑOS
CAPITULO 2: La merendola
Siguiendo con el tema de lo bonito que era antes todo, hablamos de la merendola, la merendola de los 80.
Ni L caseimunitas, ni maxi cao, ni lactovit, antiguamente se merendeba bien sin mierdeo y en grandes cantidades. La merienda de los 80 era muy fácil, así te podías comer media tableta de chocolate con un bollo de pan (antecesor del bollicao) o la tetilla de la barra llena de colacao y azucar (antencesor del kinder bueno), que bien aparecias con el mismo bollo calentito pero esta vez con chorreón de aceite, mi hermana sacaba miga y hacía hoyo para que cupiese más aceite. Esta versión se podía combinar en dulce: aceite y azucar o en salado: aceite y sal.
En épocas de fiestas: semana santa, navidad, dia de los santos, feria del pueblo... tu madre tenía preparado dulces típicos de la temporada por lo que la merendola tomaba un cariz más lujoso y azucarado.
Eso de llevarse para beber un zumo, un batido, etc no se estilaba, antiguamente las fuentes de los parques funcionaban.
Algún domingo que otro te tocaba la lotería y tu madre sacaba una pantera rosa o un tigretón y eso era la fiesta loca, merendola con cromo adhesivo y todo.
Cromo que iba al frigorífico, armario o señal de tráfico, no se podía poner en otro lugar, normal, al ser pantera y trigetón tenías que marcar el territorio.
La merienda no se tomaba enfrente de la tele, lo ideal era tomarla un bordillo de la calle, con mucho papel de aluminio y las madres solían hacer el bocadillo un poco más grande para el bocado obligado al amigo ansias de tu peña, bocado marcado por el límite de tus dedos.
Siguiendo con el tema de lo bonito que era antes todo, hablamos de la merendola, la merendola de los 80.
Ni L caseimunitas, ni maxi cao, ni lactovit, antiguamente se merendeba bien sin mierdeo y en grandes cantidades. La merienda de los 80 era muy fácil, así te podías comer media tableta de chocolate con un bollo de pan (antecesor del bollicao) o la tetilla de la barra llena de colacao y azucar (antencesor del kinder bueno), que bien aparecias con el mismo bollo calentito pero esta vez con chorreón de aceite, mi hermana sacaba miga y hacía hoyo para que cupiese más aceite. Esta versión se podía combinar en dulce: aceite y azucar o en salado: aceite y sal.
En épocas de fiestas: semana santa, navidad, dia de los santos, feria del pueblo... tu madre tenía preparado dulces típicos de la temporada por lo que la merendola tomaba un cariz más lujoso y azucarado.
Eso de llevarse para beber un zumo, un batido, etc no se estilaba, antiguamente las fuentes de los parques funcionaban.
Algún domingo que otro te tocaba la lotería y tu madre sacaba una pantera rosa o un tigretón y eso era la fiesta loca, merendola con cromo adhesivo y todo.
Cromo que iba al frigorífico, armario o señal de tráfico, no se podía poner en otro lugar, normal, al ser pantera y trigetón tenías que marcar el territorio.
La merienda no se tomaba enfrente de la tele, lo ideal era tomarla un bordillo de la calle, con mucho papel de aluminio y las madres solían hacer el bocadillo un poco más grande para el bocado obligado al amigo ansias de tu peña, bocado marcado por el límite de tus dedos.
sábado, 24 de enero de 2009
AQUELLOS MARAVILLOSOS dAÑOS
Estreno sección ya que últimamente añoro los años de juventud en demasía (Para los de la E.S.O. que me acuerdo mucho de cuando tenía 18 tacos)
Ayer con mi compi sergio rememoramos las cosas que se han perdido, las tradiciones que se han ido por la pronta "madurez" de los jóvenes de hoy. Y la verdad es que se están perdiendo lo mejor de la vida: el guarrismeo y el zanganeo.
1º CAPÍTULO
Reuniones pajeras: antiguamente cuando no podias poner en gugel teta y pasarte la tarde sacando brillo a tu lapiz del amor, tenias que echarle mucha imaginación a eso del onanismo (E.S.O. onanismo = paja). En mi peña de amigos y en todas según sergio, nos reuníamos en la casa del que tenía video VHS y nos hacíamos pedazos con alguna peli grabada del plus, comprada en kiosko o robada a hermano mayor, cualquier cosa donde se viera una teta nos valía, hasta con una de suarsenaguer he estado yo.
El este ritual cada uno tenía su espacio propio, dentro del espacio que pueden tener 7 adolescentes alrededor de una mesa camilla, y su trocito de papel, repartido con premaura por el dueño de la casa en cuestión.
Bien es cierto que alguna gota de vida blanca saltaba a las enagüillas (E.S.O. enagüillas = trozo de tela que cubre la mesa para que no escape el calor del brasero y que viene con quemadura de cigarro de fábrica) de la mesa, pero son lo que se llaman daños colaterales o no invitar más a tu casa al que no controla su jugo del amor.
Estas juntas ilegales en las casas del que está solo te servían para deshinibirte y tomar confianza y sobre todo salir del armario si tenías la puerta entornada.
Ayer con mi compi sergio rememoramos las cosas que se han perdido, las tradiciones que se han ido por la pronta "madurez" de los jóvenes de hoy. Y la verdad es que se están perdiendo lo mejor de la vida: el guarrismeo y el zanganeo.
1º CAPÍTULO
Reuniones pajeras: antiguamente cuando no podias poner en gugel teta y pasarte la tarde sacando brillo a tu lapiz del amor, tenias que echarle mucha imaginación a eso del onanismo (E.S.O. onanismo = paja). En mi peña de amigos y en todas según sergio, nos reuníamos en la casa del que tenía video VHS y nos hacíamos pedazos con alguna peli grabada del plus, comprada en kiosko o robada a hermano mayor, cualquier cosa donde se viera una teta nos valía, hasta con una de suarsenaguer he estado yo.
El este ritual cada uno tenía su espacio propio, dentro del espacio que pueden tener 7 adolescentes alrededor de una mesa camilla, y su trocito de papel, repartido con premaura por el dueño de la casa en cuestión.
Bien es cierto que alguna gota de vida blanca saltaba a las enagüillas (E.S.O. enagüillas = trozo de tela que cubre la mesa para que no escape el calor del brasero y que viene con quemadura de cigarro de fábrica) de la mesa, pero son lo que se llaman daños colaterales o no invitar más a tu casa al que no controla su jugo del amor.
Estas juntas ilegales en las casas del que está solo te servían para deshinibirte y tomar confianza y sobre todo salir del armario si tenías la puerta entornada.
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