
Pues bien, relacionado con este tema, cuento lo que me pasó hace unos días: estaba en un bar y al lado había una pareja cincuentona. De pronto, ella se pone el bolso sobre las rodillas, lo abre sigilosamente y asoma la cabeza un miniperrete; la tia se mete un dedo en la boca y lo saca lleno de montadito-de-lomo-masticao que se estaba comiendo y le da de chupar al can, repitiendo la marranada esta varias veces mas, con lo que llega un momento en el que el intercambio de baba humana y baba perruna es continuo, fluido y bidireccional. Lo dicho, un asco que me revolvió el estomago. Chim-Pún.
Y ahora que vengan los que tienen perro y se comen la boca con el, a decirme que eso es amor por los animales y que es una cucada.