Ese amigo, que nos acompaña en la mesa por mucho tiempo, 2 meses antes de navidad y 3 después, porque no hay huevos a comérselos todos.
El mantecao originariamente se creó para dar de comer a las víctimas de catástrofes naturales ya que al mezclarlo con agua triplicaba su tamaño y con solo dos unidades se podía alimentar perfectamente a una familia de 4 miembros.
De joven sueles rebuscar entre la cesta de mantecados que adorna el centro de la mesa, buscando alguna bola de coco, ferrero roché o moneda de chocolate, conforme crecemos dejamos de rebuscar y nos metemos los mantecaos estándar de 2 en 2 mojados en café.
Antiguamente solo había un modelo de mantecado, el del papelillo blanco transparente, hoy en día hay millones de combinaciones y el primo mazapán que se suele colar en estos eventos, todos ellos adornados con su traje de plata y escudos nobiliarios falsos.
Os dejo unas recomendaciones para un consumo sano del mantecado:
a) No mezclar bajo ningún concepto con agua, se puede expandir en la garganta y asfixiarnos.
b) Nunca se caducan, pero la dureza que adquieren, puede partir diamantes.
c) Ofrece a los invitados jóvenes para echarlos de casa.
d) No ofrezcas a los invitados viejos para echarlos de casa.
e) Si te quieres quitar una borrachera de golpe, come mantecao.
f) Si te pierdes en el monte lo puedes usar de almohada
Y ya que estamos, aquí va una receta:
ingredientes para 2:2 mantecados
300 gr harina
1 bote de alquil
periódico
Triturar los mantecados, juntar con la harina y el alquil y mezclar bien con papel de periódico previamente mojado. Mueve la pasta y déjala reposar unas 3 horas, una vez seca ya tienes tu mejunje y ahora a arreglar bollos del coche, juntas de baldosas, empastes de dientes, o hacer figuritas.